Sorteny, el corazón de la reserva de la Biosfera de Ordino

Ramón Villeró
escritor y fotógrafo, director de Viajes Magazine

En octubre de 2020 la parroquia de Ordino entró a formar parte de la red de reservas de la biosfera de la Unesco. El parque natural de Sorteny, la mayor área natural del Principado de Andorra es el centro de la reserva.

Para llegar hasta el parque natural de Sorteny hay que conducir en dirección a las pistas de Arcalís, más allá de Ordino. La carretera transcurre por pequeños pueblos, Ansalonga, La Cortinada y Llorts hasta llegar al Serrat, posiblemente los pueblos mejor conservados de Andorra.  Un par de kilómetros después del Serrat hay que tomar un desvío a la derecha donde aparece la indicación del parque natural de Sorteny. Se llega así a una amplia zona de aparcamiento gratuita, con cincuenta plazas, presidida por una caseta de información equipada con wifi y abierta en temporada alta desde las 8:30 hasta las 16:30.

Declarado parque natural por el comú de Ordino el 15 de junio de 1999, Sorteny ocupa 1.080 hectáreas de alta montaña y tiene como principal objetivo proteger la singularidad de sus valores naturales y mantener la estructura funcional de sus ecosistemas. También fomenta la investigación científica y la educación ambiental, sin renunciar a un turismo sostenible.

El valle del Serrat visto desde Sorteny © Ramon Villeró

Sorteny es sin duda una de las áreas mejor conservadas de Andorra y hay que seguir las normas para preservar la zona, como la prohibición de encender fuego, acceder con vehículos motorizados o prácticas deportivas, entre otras.  Es importante realizar la consulta pertinente en la caseta de información situada en el aparcamiento.

 El refugio

Desde la zona de aparcamiento hay que caminar alrededor de cuarenta minutos para acceder al refugio. Se encuentra a 1.965 metros de altitud y está operativo buena parte del año, también durante la temporada invernal.  El refugio dispone de 6 habitaciones con capacidad para 50 personas. También tiene servicio de restaurante y una amplia terraza desde donde se disfruta de una vista panorámica del parque. Su carta está enfocada a la comida tradicional andorrana y de los Pirineos.

Rutas en el parque

La excursión más exigente es la que, tras cuatro horas y media de ascensión y un desnivel de 1.200 metros, nos lleva a la cima del Estanyó, la segunda más alta del país con 2.915 metros. Para quienes prefieran una caminata más ligera, a mitad de camino se encuentra el lago del Estanyó, en un paraje formidable rodeado por las paredes de un antiguo circo glaciar.

Desde la zona de aparcamiento hay itinerarios señalizados para pasear junto al río o visitar el jardín botánico. Otra alternativa es explorar el valle de Rialb y cruzar el puerto de Siguer para alcanzar, ya en Francia, l'estany Blau, uno de los lagos más hermosos del Pirineo.

Carretera de Arcalís, Sorteny al lado izquierdo © Ramon Villeró

Por Sorteny pasan itinerarios de largo recorrido como el GRP, el ARP (Alta Ruta Pirenaica) o el circuito Andorra-Ariège en Francia de cuatro días de duración.  

 Flora y fauna

La biodiversidad es la auténtica protagonista de Sorteny. El parque concentra más de ochocientas especies vegetales, cerca de un tercio de toda la flora conocida de Andorra.

En primavera y verano los prados se cubren de gencianas, lirios, orquídeas, narcisos y decenas de flores alpinas que convierten el valle en un inmenso mosaico de colores.

Buena parte de esta diversidad puede contemplarse en el jardín botánico del parque, a unos veinte minutos a pie desde el aparcamiento, un espacio de unos 800 metros cuadrados que reúne cerca de trescientas especies clasificadas según su hábitat —prados de dalle, megaforbios, prados alpinos, tarteras, plantas comestibles y medicinales. La mejor época para descubrir su floración va de finales de junio a finales de julio.

En Sorteny es posible ver isards, los rebecos ascendiendo con sorprendente facilidad por las pendientes del parque y observar el vuelo de aves rapaces que sobrevuelan el valle en busca de corrientes térmicas.  Durante el verano se pueden ver manadas de caballos pastando libremente en escenarios que quedan para siempre guardados en la memoria.

Los estripagecs de Sorteny

 Junto al jardín botánico se levanta un curioso conjunto escultórico formado por cinco grandes tótems, obra del artista andorrano Pere Moles, que reproducen la forma de los estripagecs: barrotes metálicos de puntas irregulares que antaño se colocaban en las ventanas para impedir el paso de los ladrones —de ahí su nombre, que en catalán significa rompe abrigos. Son réplicas exactas de los que aún pueden verse en las casas antiguas de Ordino y de otras poblaciones de los Pirineos.

 Ordino

La parroquia de Ordino y el pueblo homónimo han sabido conservar la esencia de la Andorra tradicional. Sus calles empedradas, las casas de piedra con tejados de pizarra y pequeños jardines floridos invitan a pasear por el pueblo

Ordino © Ramon Villeró

El casco antiguo se encuentra al pie de la iglesia de Sant Corneli i Sant Cebrià, de origen medieval y remodelada entre los siglos XVII y XIX, que guarda en su interior la talla románica de la Mare de Déu de Ordino de apenas 44 cm, una de las más pequeñas de Europa.

A pocos pasos se encuentra el museo Casa d'Areny-Plandolit, antigua residencia de una de las familias más influyentes del país y uno de los espacios museísticos más visitados de Andorra, que permite adentrarse en la vida de los siglos XVIII y XIX. No muy lejos, el pequeño Museo de la Miniatura sorprende con obras de arte que solo pueden apreciarse con lupa.

Desde Ordino se puede recorrer a pie o en bicicleta el Camí Ral, el antiguo camino al lado del río desde Ordino a Andorra, y en dirección contraria hasta la estación de Arcalís.

Arcalís en verano © Ramon Villeró



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