Terra Fria, al norte de Portugal
/SiERRA DE MORA Y CASTILLO DE PINELA (R.VIllerÓ)
Ramón Villeró
escritor y fotógrafo, director de Viajes Magazine
La Terra Fria Transmontana es un paisaje de inviernos fríos, veranos calurosos y un clima cambiante donde predominan castaños y tierras de pasto. A diferencia de Terra Quente donde encontramos olivos y viñas en zonas más cálidas, Terra Fria nos habla de un lugar que durante siglos permaneció ajeno al paso del tiempo, olvidado entre montes y valles donde la vida rural marcó el ritmo de varias generaciones.
Terra Fria también da nombre al recién inaugurado Hotel Terra Fria, emplazado sobre una colina de la Sierra de Nogueira, en la freguesia de Pinela, desde donde se domina el valle de Moura. El hotel, de ochenta habitaciones, construido de forma semiesférica sobre el valle, con una piscina suspendida y un espacioso spa con vistas sobre el valle, puede ser el lugar ideal para conocer la región. A medio camino entre Bragança y la albufera de Azibo, ayudará a atraer viajeros a una zona ideal para el senderismo, la BTT y los amantes de la naturaleza.
HOTEL TERRA FRIA (R.VILLErÓ)
El pueblo de Pinela y el castillo
Muy cerca del hotel se encuentra el castillo de Pinela, una construcción semiderruida en un paraje de retamas, matorral y arbustos silvestres que nos obsequia con una preciosa vista de la región.
El castillo de Pinela, aunque en estado de ruina parcial, conserva el encanto de las fortalezas medievales de frontera que salpican el nordeste portugués. Sus piedras hablan de un tiempo en que estas tierras eran línea de separación entre reinos, y el horizonte que se divisa desde sus muros — un tapiz de verdes y ocres que se extiende hasta perderse en la lejanía — recompensa con creces el esfuerzo de la visita.
Abajo, la aldea de Pinela nos recibe con sus atractivos: el molino de piedra o la antigua escuela que hoy funciona como centro de interpretación de la vida rural transmontana.
El taller de cerámica de Julieta Alves nos permite conocer un oficio casi olvidado en la que fue la escuela del pueblo del siglo pasado y donde ahora se pueden admirar las cantarinas (pequeños cántaros) de Pinela.
Después podemos acercarnos hasta la aldea cercana de Nogueira y disfrutar de la gastronomía local en el restaurante Serra da Nogueira.
Un paseo por Bragança
Bragança, la capital histórica de Trás-os-Montes, queda a tan solo media hora en coche desde Terra Fria. Desde lejos se distingue el perfil del castillo y del recinto amurallado. La ciudad se despliega al pie de la ciudadela amurallada y constituye uno de los conjuntos medievales mejor conservados del país.
El castillo de Bragança fue construido en el siglo XII por orden del rey Sancho I, es el corazón de la ciudadela. Su Torre del Homenaje, con más de treinta metros de altura, ofrece un mirador de 360 grados que abarca la ciudad entera y las montañas de Trás-os-Montes en toda su plenitud. Desde sus almenas se divisan al norte los picos del parque natural de Montesinho. En su interior alberga el Museo Militar de Bragança, donde una notable colección de armas antiguas y piezas históricas permite seguir el hilo de la historia militar de la región.
CASTILLO DE BRAGANÇA (R.VILLERÓ)
Dentro de la ciudadela, la Domus Municipalis es uno de los mejores ejemplares de arquitectura civil románica de la Península Ibérica, así como el Pelourinho — con su singular base en forma de cerdo — conocido como a Porca da Vila y la iglesia de Santa María, de fachada barroca y su interior lleno de azulejos, completan el conjunto monumental de la ciudadela.
En dirección al centro de la ciudad, merece la pena detenerse ante la antigua catedral de Sé, desde cuya plaza se obtiene una de las vistas más fotográficas del castillo recortado contra el cielo. El Museo de las Máscaras Iberoamericanas, con su colección de caretas procedentes de toda la Península, sitúa a Bragança en el contexto de una tradición carnavalesca profundamente arraigada en el nordeste portugués.
Desde el museo nos acercamos a la Oficina de la Castaña, Marron, situada en la Rua Combatientes da Grande Guerra 135. Joao Campos les contará en una visita guiada la realidad de la Castaña en Terra Fria, uno de los mayores productores mundiales, para finalizar con una degustación de diversos productos elaborados con castañas.
DOMUS MUNICIPALIS (R.VILLERO)
Los caretos de Podence
Al día siguiente podemos dirigirnos en dirección sur hacia la pequeña aldea de Podence, situada en el municipio de Macedo de Cavaleiros. Podence es quizás la localidad más singular de toda la región: un pueblo que durante once meses del año lleva una existencia tranquila casi silenciosa, y que en febrero se transforma en uno de los escenarios carnavaleros más peculiares del sur de Europa.
Careto de PODENCE (R.VILLERÖ)
El Entrudo Chocalheiro de Podence, declarado en 2019 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, es el gran protagonista de la identidad local. Durante cuatro días de Carnaval, la aldea se llena de color y de un estruendo de cencerros que aturde y maravilla a los visitantes. Los caretos — esas figuras masculinas y diabólicas que cubren sus rostros con máscaras de madera, latón o cuero — recorren las calles con trajes de flecos de lana en rojo, verde y amarillo, persiguiendo a las mujeres entre saltos y en rituales de fertilidad que se remontan a tiempos anteriores al cristianismo.
Mural en PODENCE (R.VILLeró)
Pero Podence no sólo merece una visita en carnaval. El resto del año, se puede visitar la Casa do Careto — un pequeño museo inaugurado en 2004 o acudir al Taller de Sofía Pombares para ver la confección de trajes y máscaras de los caretos de Podence.
La aldea está rodeada por olivares centenarios que producen uno de los aceites con Denominación de Origen más apreciados del nordeste portugués, el DOP Trás-os-Montes.
La albufeira de Azibo
Desde Podence, los más activos pueden salir a recorrer los senderos señalizados que atraviesan los montes de los alrededores, con vistas al embalse de Azibo.
La albufeira de Azibo es uno de esos lugares que transmite paz y contacto con la naturaleza. El embalse construido a principios de los años ochenta para el riego agrícola se ha convertido en uno de los espacios naturales más hermosos del nordeste portugués. Sus aguas transparentes y tranquilas se extienden sobre casi cinco mil hectáreas de naturaleza protegida, flanqueadas por colinas cubiertas de robles, encinas y un sotobosque en el que crecen las orquídeas silvestres en primavera.
ALBUFEIRA DO AZIBO (R.VILLERÖ)
El Paisaje Protegido de la Albufeira do Azibo, está integrado en la Red Natura 2000 y en el Geoparque Terras de Cavaleiros, es ante todo un santuario para las aves. Águilas, cigüeñas blancas, garzas y decenas de especies de aves acuáticas y migratorias encuentran aquí el hábitat ideal, lo que convierte el lugar en el destino preferido para ornitólogos. Los puntos de observación señalizados a lo largo del perímetro del embalse permiten disfrutar de avistamientos óptimos al amanecer y al atardecer, cuando solo el canto de los pájaros las acompaña las horas del crepúsculo.
En verano, las playas fluviales de Fraga da Pegada — con Bandera Azul europea — y la Ribeira atraen a familias transmontanas y viajeros españoles de las cercanas provincias de Orense, Zamora y Salamanca. El piragüismo, la vela, el remo y los senderos señalizados que rodean el embalse completan una oferta de ocio activo para todos los públicos. Aunque probablemente lo mejor es quedarse a contemplar el atardecer, cuando las águilas describen círculos lentos y el embalse adopta tonalidades de oro y plata.
PLAZA DE SÉ, BRAGANÇA (R.VILLERÖ)
Cuándo ir
Terra Fria tiene encanto en cualquier época del año. En febrero, el Carnaval de Podence es una razón de peso para visitar la zona; en primavera, los castaños florecen y la naturaleza está en su esplendor; en verano, la albufeira de Azibo invita al baño y los días son largos y cálidos. El otoño, con la recolección de la castaña, es quizás la estación más fotográfica.
Alojamiento
El recién inaugurado Hotel Terra Fria en Pinela es la apuesta más atractiva de la zona para quienes buscan una experiencia de alto nivel y un punto intermedio desde el que desplazarse.
HOTEL TERRA FRIA (R.VILLERÖ)
Gastronomía
La alheira transmontana (embutido ahumado), la posta mirandesa (carne de ternera asada), la bola (masa horneada rellena de ingredientes como jamón, panceta o chorizo) y las castañas, en todas sus formas son los grandes protagonistas de la mesa local. Los vinos de las regiones Tras-os-Montes, Porto y Douro son el acompañamiento perfecto a la gastronomía tradicional.
En el hotel Terra Fria podemos degustar los platos del chef Francisco Rosa.
En Bragança, la Taverna do Javali, justo al lado del castillo es una excelente opción. Especialidad en carne de cerdo y jabalí.
BRAGANÇA (R.VILLERÖ)
Navegar por la albufeira
Sun Azibo Crucero, organiza salidas por la Albufeira en pequeñas lanchas eléctricas y silenciosas, sin alterar el equilibrio de la zona.
IGLESIA DE LA MISERICORDIA, BRAGANÇA (R.VILLERÓ)
